La importancia de consumir hierro: lo que no te dicen sobre este mineral esencial para tu cuerpo
- guizarnoehmi
- hace 3 horas
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El hierro no es solo ese elemento que suena a algo sacado de la tabla periódica o de un suplemento que tomas cuando te sientes un poco débil. Es mucho más que eso. Este mineral es clave para el crecimiento, el desarrollo y el buen funcionamiento de todo tu cuerpo. Literalmente, sin hierro no hay forma de que tu organismo haga muchas de las cosas que da por sentadas todos los días, como respirar bien, tener energía o simplemente poder concentrarte.
¿La buena noticia? Puedes encontrar hierro en alimentos bastante accesibles como las espinacas, los frijoles y las nueces. ¿La no tan buena? Que si no consumes suficiente, podrías meterte en un problema serio sin darte cuenta… al menos no de inmediato.
Y es que el cuerpo no tiene una especie de “fábrica interna” que produzca hierro por sí sola. Solo puede obtenerlo a través de lo que comes. Pero eso sí, tu organismo es bastante inteligente y, si nota que no estás consumiendo el suficiente hierro, empieza a tirar de sus reservas, guardadas en lugares como los músculos, el hígado o la médula ósea.
El problema llega cuando esas reservas también empiezan a agotarse. Es ahí donde aparece la anemia por deficiencia de hierro. En términos simples: tus glóbulos rojos se achican, pierden hemoglobina y tu sangre ya no transporta el oxígeno como debería. Resultado: te sientes más lento, más cansado y con menos capacidad para enfrentar el día a día. Como si tu cuerpo estuviera en modo ahorro de energía constante.
Este tipo de anemia suele aparecer con más frecuencia en niños, personas mayores, mujeres (sobre todo en edad fértil) y quienes padecen enfermedades inflamatorias crónicas. Los síntomas no son precisamente sutiles: falta de energía, problemas intestinales, dificultad para concentrarte, sensación de frío constante, palidez y una tendencia a enfermarte más seguido.
Pero la cosa puede escalar. En casos graves, la anemia puede causar mareos, taquicardia, dificultad para respirar y, si no se atiende a tiempo, incluso agravar problemas cardíacos. Las mujeres pueden experimentar la desaparición del periodo menstrual, lo que muchas veces se confunde con otras causas, cuando en realidad es una señal de alerta.
Y aquí viene lo más curioso: el cuerpo puede reaccionar de maneras bastante extrañas a la falta de hierro. Por ejemplo, desarrollar pica, una necesidad urgente de comer cosas que no son comida. Así como lo lees: hay personas con deficiencia de hierro que sienten ganas de comer hielo, tierra o incluso almidón puro. También puede aparecer la coiloniquia, una condición donde las uñas se vuelven delgadas y se curvan hacia arriba como cucharitas. Y si alguna vez has sentido que necesitas mover las piernas sin razón aparente mientras estás acostado, podrías estar experimentando el síndrome de las piernas inquietas, otro efecto poco conocido de la falta de hierro.
Lo importante aquí no es entrar en pánico, sino estar atentos. Llevar una alimentación equilibrada, rica en fuentes de hierro, puede marcar una diferencia enorme en cómo te sientes, piensas y actúas todos los días. Porque a veces, ese bajón de energía o esa desconexión mental no se arreglan con café ni con dormir más… sino con un poco más de hierro en tu plato.
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