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La Selección Mexicana vuelve a la cima: Raúl Jiménez brilla y el Tri conquista la Liga de Naciones

  • guizarnoehmi
  • 24 mar
  • 3 Min. de lectura


Seis años de espera, tropiezos y finales amargas quedaron atrás. México finalmente se consagró campeón de la Liga de Naciones de Concacaf al derrotar 2-1 a Panamá en el SoFi Stadium de Los Ángeles, en una final que tuvo de todo: emoción, polémica y un héroe indiscutible. Raúl Jiménez, con un doblete, fue el encargado de devolverle la gloria al Tri en este torneo, convirtiéndose en la gran figura del certamen.


Desde el inicio, la Selección Mexicana dejó en claro su intención de quedarse con el título. Apenas a los ocho minutos, Roberto ‘Piojo’ Alvarado desbordó por la derecha y mandó un centro al área. El arquero panameño Orlando Mosquera salió en falso y dejó la portería libre para que Jiménez, con un certero cabezazo, abriera el marcador. México tomaba la delantera y todo pintaba para un partido tranquilo, pero Panamá no tardó en responder.


Cuando la primera mitad estaba por terminar, Johan Vásquez cometió una falta sobre Cecilio Waterman dentro del área. El árbitro guatemalteco Mario Escobar revisó la jugada en el VAR y no dudó en señalar la pena máxima. Adalberto Carrasquilla, mediocampista de Pumas, cobró con precisión y puso el 1-1 al minuto 45+2. El Tri se iba al descanso con la sensación de que dominó el juego, pero un descuido le costó caro.


La segunda mitad fue una prueba de paciencia para los de Javier Aguirre. Con la dupla de Jiménez y Santiago Giménez en el ataque, además del desequilibrio de Alvarado, César ‘Chino’ Huerta y Alexis Vega por los costados, México tuvo el control del partido, pero el gol de la ventaja no llegaba. Como si fuera una tradición en juegos del Tri, el encuentro se vio interrumpido unos minutos por el grito homofóbico que surgió en las gradas, lo que obligó a una breve pausa antes del desenlace definitivo.


Cuando parecía que el partido se iría a tiempos extra, un error insólito le dio a México la oportunidad que necesitaba. En tiempo agregado, Luis Chávez cobró un balón parado que parecía no llevar mayor peligro, pero el defensor panameño José Ángel Córdoba, del Norwich City, cometió un grave descuido al tocar el balón con la mano dentro del área. Sin dudarlo, Escobar marcó el penal sin necesidad de revisar el VAR. Jiménez tomó la pelota, cobró con seguridad y puso el 2-1 definitivo. Con ese gol, el Tri aseguró su primer título en este torneo después de haber caído en dos finales anteriores contra Estados Unidos.



Este triunfo no solo significó el regreso de México a la cima de Concacaf, sino también un hito para Raúl Jiménez. Con sus cuatro goles en el Final Four, se convirtió en el máximo goleador histórico del torneo y escaló al tercer lugar de los máximos anotadores en la historia de la Selección Mexicana, superando a leyendas como Cuauhtémoc Blanco y Luis Hernández. Ahora solo tiene por delante a Jared Borgetti (46 goles) y Javier ‘Chicharito’ Hernández (52).


Para Javier Aguirre, este título tiene un sabor especial. Dieciséis años después de su primer trofeo con México (la Copa Oro 2009), volvió a levantar un campeonato con el Tri, alcanzando seis títulos en su carrera como entrenador. Pero más allá de los números, esta victoria significa un respiro y una inyección de confianza para la Selección Mexicana, que se prepara para ser coanfitriona del Mundial 2026.


El próximo desafío del Tri será la Copa Oro 2025, el último torneo oficial antes del gran evento mundialista. Con un equipo renovado y el liderazgo de Raúl Jiménez, México llega con un envión anímico importante y la mira puesta en consolidar su dominio en la región. El camino no ha sido fácil, pero esta victoria deja claro que el Tri sigue siendo un gigante de Concacaf y que, cuando se trata de finales, México nunca deja de luchar.


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