La Tarjeta Trump: ¿Residencia dorada o boleto de lujo al sueño americano?
- guizarnoehmi
- hace 6 horas
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En una de sus declaraciones más inesperadas (y mediáticas), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a robarse los titulares al anunciar la creación de la llamada Tarjeta Trump, un permiso de residencia en el país que estará disponible para cualquier persona... que tenga cinco millones de dólares a la mano. Así como suena: una especie de visa VIP bañada en oro, firmada por el mismísimo Trump, y con su rostro dominando el diseño.
El anuncio lo hizo a bordo del Air Force One, mientras mostraba con entusiasmo el primer ejemplar de la tarjeta y se autoproclamaba como su primer comprador. “Por cinco millones podría ser vuestra”, dijo con esa mezcla de show y poder que lo caracteriza. Según sus propias palabras, el programa estará disponible en unas dos semanas, aunque no se ofrecieron más detalles sobre su funcionamiento práctico. “Muy excitante, ¿verdad?”, fue lo único que añadió antes de cerrar el tema.
Pero detrás del brillo metálico y la imagen de Trump estampada en la tarjeta hay una operación económica de dimensiones considerables. Esta tarjeta dorada busca reemplazar al visado EB-5, un programa que existe desde 1990 y que permite a los inmigrantes obtener la residencia estadounidense si invierten al menos un millón de dólares en una empresa que genere empleos en el país (o 800 mil si es en una zona de bajos ingresos). Solo en el primer trimestre fiscal del 2025, se emitieron más de 4,600 visados EB-5, lo que muestra el interés que aún genera este tipo de mecanismos.
La gran diferencia es que la Tarjeta Trump multiplica por cinco el valor de inversión, con la promesa de mayor flexibilidad y una entrada más “premium” al país. Según Howard Lutnick, secretario de Comercio de EE. UU. y uno de los cerebros detrás del proyecto, ya se vendieron 1,000 tarjetas, lo que equivale a cinco mil millones de dólares recaudados que serán destinados a reducir el déficit público del país, que ya alcanza los 36.2 billones.

Pero esto no es solo política migratoria, también es una jugada de relaciones públicas y una alianza entre nombres que pesan en el mundo financiero y tecnológico. La idea surgió en una reunión entre Trump y el inversionista John Paulson, y el desarrollo tecnológico del sistema de venta está a cargo del propio Elon Musk, quien estaría diseñando el software para gestionar las solicitudes de compra.
En una entrevista reciente en el podcast económico All-In, Lutnick incluso mencionó que se está considerando la venta de “paquetes familiares” —aunque sin descuento por unidad— para que, en caso de un desastre o emergencia global, las familias puedan “escapar juntas” y refugiarse en Estados Unidos. La tarjeta, más allá de ser una residencia permanente, se está vendiendo como una especie de seguro de vida de lujo, un pasaporte a la estabilidad en tiempos de incertidumbre.
¿Estamos frente a una reinvención del sueño americano o a su versión más elitista y excluyente? La Tarjeta Trump sin duda dará mucho de qué hablar. Para algunos, será una oportunidad dorada; para otros, una señal más de cómo se transforma la política migratoria en una transacción millonaria. Lo cierto es que con Trump al mando, nada parece imposible… ni siquiera vender el acceso a Estados Unidos al precio de un penthouse en Manhattan.
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