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Senador rompe récord con un discurso “anti-Trump” de 25 horas continuas

  • guizarnoehmi
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura


Cory Booker lo dejó claro: a veces, para que te escuchen, tienes que hacer ruido. Y vaya que lo hizo. El senador demócrata de Nueva Jersey se plantó en el Senado de Estados Unidos y habló sin parar durante más de 25 horas, en lo que se convirtió en una de las intervenciones más largas de la historia del país. Su objetivo: protestar contra las políticas de Donald Trump y de su asesor Elon Musk, a quienes acusa de haber provocado una "crisis" nacional con sus decisiones.


Desde el primer minuto, Booker dejó en claro que no tenía intención de hacer las cosas como siempre. "Me alzo aquí con la intención de alterar el funcionamiento normal del Senado de Estados Unidos tanto tiempo como pueda físicamente", dijo al arrancar su discurso. Y lo cumplió. Habló de todo: de los recortes a los programas de asistencia sanitaria Medicare y Medicaid, del peligro que, según él, corre la Seguridad Social, y de cómo Trump ha causado un daño "irreparable" en apenas 71 días de gobierno. Pero más allá del contenido, lo que realmente marcó la diferencia fue la resistencia del senador. No se detuvo cuando cayó la noche, no frenó cuando amaneció y tampoco cuando el cansancio empezó a hacer mella. "Estoy bien despierto. Voy a estar aquí en pie tantas horas como pueda", insistió cuando el reloj marcaba la mañana del día siguiente.


El récord de un senador hablando sin descanso era de 24 horas y 18 minutos, establecido hace más de 60 años. Booker decidió superarlo, y lo logró. Su intervención se convirtió en el centro de la conversación política y obligó a los trabajadores del Senado a extender turnos, desde policías hasta personal administrativo. Pero lo más importante es que puso los reflectores sobre él y sobre la resistencia que empieza a organizarse en el Partido Demócrata.

Desde que Kamala Harris perdió la elección presidencial ante Trump, el partido ha estado sumido en el desconcierto. La decisión de su líder en el Senado, Chuck Schumer, de no bloquear un aumento de gasto federal generó críticas dentro de su propio bando, sobre todo desde la izquierda, que exige una oposición más agresiva. En ese contexto, algunas figuras demócratas han comenzado a alzar la voz. Bernie Sanders, por ejemplo, ha organizado mítines en varios puntos del país con la representante neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez. Ahora, Booker ha decidido tomar el micrófono de una forma más literal.


Para muchos, este maratón discursivo es más que una protesta: es un mensaje. Booker, que en 2019 intentó sin éxito convertirse en el candidato presidencial de su partido, parece querer recordarle a los votantes que él sigue ahí, que está dispuesto a pelear y que, si es necesario, puede pasarse un día entero hablando para hacerse oír. Y por lo visto, lo logró.


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