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Sube a 3.145 el número de víctimas por terremoto en Myanmar

  • guizarnoehmi
  • hace 3 horas
  • 2 Min. de lectura


Lo que empezó como una fuerte sacudida de tierra se ha convertido en uno de los desastres más devastadores que ha enfrentado Myanmar en los últimos años. Con una magnitud de 7.7, el terremoto del pasado viernes no solo derrumbó edificios, carreteras y hospitales; también fracturó comunidades enteras, dejó cicatrices imborrables y sumergió a millones de personas en una crisis humanitaria sin precedentes.


Las cifras son escalofriantes y siguen aumentando: 3,145 personas murieron, más de 4,500 resultaron heridas y al menos 221 continúan desaparecidas. Las labores de búsqueda no se detienen, y se espera que con el paso de los días y el restablecimiento parcial de las telecomunicaciones, el balance continúe en ascenso. Cada nuevo dato que llega no solo actualiza estadísticas: cuenta historias de familias rotas, de vidas interrumpidas y de una nación que intenta levantarse entre los escombros.


El ministro de Información, Maung Maung Ohn, fue quien confirmó la nueva actualización del número de víctimas, mientras que los rescatistas en el terreno advierten que los próximos días serán decisivos. No solo por la esperanza de encontrar sobrevivientes, sino porque la temporada de monzones se acerca, y con ella, la amenaza de lluvias intensas que podrían entorpecer aún más el acceso a las zonas afectadas y agravar las condiciones sanitarias de millones de damnificados.


Según la ONU, el terremoto y sus réplicas afectaron directamente a más de 17 millones de personas en 57 municipios del país, lo que equivale a una crisis de proporciones titánicas. La devastación no se limitó a Myanmar: en Bangkok, un rascacielos en construcción colapsó a causa del movimiento telúrico, provocando la muerte de 22 personas y dejando al menos 35 heridas.



En el caso de Myanmar, el colapso del sistema de salud se ha vuelto una de las consecuencias más preocupantes. La Organización Mundial de la Salud reportó que al menos cuatro hospitales quedaron completamente destruidos y otros 40 sufrieron daños estructurales serios, lo que ha vuelto prácticamente imposible brindar atención médica básica en las zonas más golpeadas. Miles de personas necesitan cirugías, tratamiento para fracturas y atención urgente por enfermedades infecciosas que podrían comenzar a propagarse si no se actúa con rapidez.


El llamado de la ONU es claro: se necesita más ayuda, y se necesita ya. Aunque hasta ahora 17 países han enviado suministros, personal médico e incluso hospitales móviles (como en los casos de India, Rusia y Bielorrusia), el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dejó en claro que los esfuerzos actuales no son suficientes para hacer frente al tamaño del desastre. El jefe de Ayuda Humanitaria, Tom Fletcher, junto a la enviada especial Julie Bishop, llegará este viernes a Myanmar para reforzar y coordinar la respuesta internacional.


“El terremoto ha sobrecargado el sufrimiento”, declaró Guterres, reflejando el sentir de una población que ya arrastraba una larga historia de crisis políticas, sociales y económicas. Hoy, más que nunca, Myanmar necesita del mundo: no solo para reconstruir sus ciudades, sino para sostener la esperanza de su gente en medio del caos.


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